Lo que Erick se llevó

Nada mejor que comenzar el año con sexo decían. Nada mejor que irme de cruising al cine pensé. Así, tras una emotiva reunión familiar donde reí con ganas después de mucho tiempo me alisté para salir de cacería aprovechando que el área predilecta estaba disponible. No había puesto un pie allí en tres meses, así que no voy a negar, me encontraba un poco nervioso. El lugar estaba prácticamente vacío, no llegábamos ni a diez personas, pero más que el festivo atribuí tal fenómeno a que la noche no había caído todavía y me convencí que el lugar se llenaría conforme la ciudad se oscureciera. Me acomodé en el lugar de siempre y me puse a esperar… No me equivoqué. Después de las seis aparecieron unos buenos ejemplares que para mi desconcierto eran seducidos casi de inmediato por las plumíferas de pantalones cortos y apretados. Sin embargo, la presa predilecta, un tipo calvo de buena presencia parecía estar allí para atormentarnos pues no se dejó atrapar por ningúno (yo salí humillantemente bateado); parecía estar allí solo para tentar, pero no para dejarse tocar, odioso verdaderamente. Finalmente y cuando estaba aburriéndome como una ostra, un tío delgadito pasó junto a mí y nos lanzamos tímidas señales de disponibilidad. Empezó el clásico cortejo de me acerco, te espío, hasta que finalmente estiró su mano para masturbarme. Luego, se pasó a lado mío y tras jugar un poco comenzó a hacer su trabajo, revelando una femenina tanga roja. Hago la aclaración, el tío era normalón, nada para perder la cabeza e incluso los he tenido mucho peores que este que metía el diente, pero aún así no hubo conexión de mi parte. A pesar de haber anhelado esa pequeña aventurilla, apenas la conseguí comencé a sentirme fastidiado, harto, cansado, con una sensación de peligro incluída. Perdí el deseo sexual. Mi compañero, contrariado por mi incapacidad de respuesta, se despidió y se fue, dejándome en la oscuridad de esa sala, terriblemente ofuscado.

Miré a mi alrededor para descubrir las siluetas que se movían en la oscuridad. Una pareja felandose mutuamente, otras en pleno beso, varios solitarios masturbándose perezosamente a la vez que contemplaban su móvil frecuentemente, apenados por no haber encontrado nada más. Me sentí estúpido, patético, vacío. El sexo por placer que durante muchos años disfruté sin tabúes, ahora carecía se sentido alguno. Me acordé de Erick y cuando hacíamos el amor, y reconocí en tal recuerdo, la necesidad inconsciente que me había empujado hasta el cine. Me sentí frustrado pues Erick ya no es ni será nunca más. Me supe sólo, y eso es algo que ni la mejor follada podría compensar. No ahora, no después de lo que viví los últimos meses. ¿Soy víctima de algún embrujo? ¿Será acaso que  con la ruptura se fue también mi libido y mi deseo? Al menos en la cuestión del sexo hombre a hombre, desde el momento de la revelación me resulta molesto y desagradable si quiera pensarlo. De pronto pensé ¿vale la pena un orgasmo de efectos temporales ante el riesgo de contraer una enfermedad mortal? ¿No es esto inútil? Aunque en cuestiones de sexo “normal”, la cosa es muy diferente. Por ejemplo, el domingo por la noche, me reuní con Alo en una de nuestras tertulias inútiles que ya son posibles gracias a que vive sola ahora. En determinado momento, nuestras respectivas faltas de sexo nos empujaron a juguetear un poco y eso terminó en que nos pusiéramos sendos chupetones el uno al otro. El mío lo hice con cierta reticencia (y como no si su madre casi me mata al descubrirselo) pero el que ella me hizo me prendió bastante al grado que pasé el resto de la velada tratando de follarmela, pero ella se negó a pesar de que a veces sus ganas de sexo son incontrolables.

Por eso me sorprendió que mi lado homosexual sufra tal disfunción cuando mi casi inexplorado lado heterosexual esté funcionando perfectamente. Eso me recordó la extraña advertencia que un borracho me hiciera la semana pasada: “amigo, cuidado con los hoyos negros”. Aunque le resté importancia (porque no se puede tomar en serio a un borracho) Gonzalo Viola, un xenite argentino me explicó que pudiera estarse refiriendo a los agujeros de gusano que podrían representarme un potencial peligro en mis viajes astrales a la hora de soñar. ¿Y si más que una advertencia era una predicción sobre un nuevo cataclisma existencial? Lo cierto es que Erick se ha llevado algo de mí dejando un espacio vacío ciertamente, un agujero. Me falta algo que no estoy seguro de poder recuperar algún día. Algo que me ha dejado distinto. Vulnerable. Notoriamente infeliz.

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