Los corazones están sufriendo

Las principales razones de la ruptura fueron estas:

1. La ambigüedad de los propósitos de Ercules Sádico. ¿Realmente se trataba de humor negro o Erick desconfía de mí o andaba zorreando y fui yo quién lo pillé?

2. Mi inmadurez. En cuatro semanas nos hemos peleado dos veces de manera muy fuerte. ¿Porqué? Porque soy El Rey del Drama, disfruto ser el centro de atención y aún cuando pueda tener la razón, llevo las cosas al extremo.

3. Mi intransigencia. Me ofendo con facilidad y no se escuchar razones, muchos menos aceptar culpas y menos disculpas.

4. Mi corazón oscuro.

Erick hablaba en serio. Había llorado parte de la noche, no había dormido. Mis palabras y actitudes resonaban en su mente rompiendo sus ilusiones una y otra vez. Cuando supe que se iba, que no habría posibilidad de perdón, todo se derrumbó a mi alrededor. Me sentí apuñalado, traicionado por mi mismo. Me maldije por haber destruido algo tan puro, por romper un corazón, por condenar a un alma buena a la soledad. Después de ti no habrá nadie me dijo, estoy harto… Sus planes para irse a México seguirían en pie, y yo no sabría nada más de él. Y entonces hice algo que nunca antes había hecho por nadie más que mi madre: rogué.

Primero, rogué porque no me olvidara. Luego, rogué porque no me dejara y por último rogué por una nueva oportunidad para cambiar. Dijo no a las dos últimas pero que me daba chance de ser su amigo por FB, Erick el muy cabrón. En el fondo tampoco quería dejarme, ya que tras mucho insistir aceptó verme un miércoles al anochecer. Acudió a la cita con un rostro de luto y fría actitud; estaba decidido a cortarme sí o sí. Discutimos de lo que había pasado, escuchándonos, admitiendo nuestras culpas respectivas, aunque de mi parte omití el detalle de la infidelidad.

El panorama se despejó un poco, pero era insuficiente.  Lloró conmigo, lloró por mí y salieron a flote sus frustraciones, sus dudas y sus decepciones: Que yo era hijo de mami, que tuvieramos que ocultarnos, que le armara tanto pleito en vez de hablar de los problemas. No quería tener un problema más en su vida ya de por sí complicada. Es feo que alguien te vea como un problema. Pero su desconcierto no se debía a mí únicamente: los problemas con su familia le estaban sobrepasando, sus intenciones de enmendarse se derrumbaban por causa de personas ingratas a quienes ayudó en el pasado y ahora le daban la espalda, pisoteándolo. Lloró y le enjugué las lágrimas. Incluso llegué a plantearme que prefería que me golpeara a verlo sufrir. Le ofrecí mi apoyo incondicional aunque no fuéramos novios. Pero también le plantee de nuevo nuestro futuro juntos, luchando contra la adversidad, baluartes inamovibles. Soy un mediocre, no tengo nada que ofrecerte contestó. A mí eso no me importa. Te amo tal y como eres insistí con honestidad. Esto no tiene porque terminar así, yo te amo. Te necesito. Y era verdad.

A Erick lo pienso mañana, tarde y noche. Es la primer imagen en mi mente cada día. Me ha hecho ilusión el poder mudarnos juntos, ser una pareja aunque eso implique irme a otros lares. Francamente, es un eje de mi vida pues me ha impulsado a hacer cosas que había postergado por mucho tiempo. Y realmente me importa, me importa mucho al punto que con él soy más generoso de lo que he sido con mi propia familia. Al final lo aceptó. Su corazón sufría ante la idea de abandonarme, pero era un mal necesario. Ya no quería más heridas. Pero en lugar de apartarse, me atrajo hacia si y me besó. ¿Qué significa ese beso? inquirí. Lo necesitaba para sentirme bien admitió. Fue como si un hechizo se rompiera: con el corazón liberado de todas las cosas no dichas pero ahora aclaradas, finalmente acabó por perdonarme y darme una segunda oportunidad.

Dos noches después, vino a Villahermosa y nos escapamos a darnos un revolcón que dejó como saldo dos tremendos chupetones a cada lado de mi cuello que afortunadamente se disimularon con unos granos 😀 y no pasó a más. El sexo es mejor después de una pelea definitivamente. Pero dejando a un lado lo anterior, sin duda hemos crecido, yo en lo particular recibí un bofetón da la vida que me centró en lo realmente importante: mi vida sin Erick ya no tiene sentido. Después de él no habrá nadie. Voy a luchar por nuestro futuro. Y sé que un día, ganaremos.

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