Sí Insano, aquí está Erick

¿Qué se puede hacer cuando el amor se ha derramado en el fondo del alma y no se puede limpiar? Quise y no quise dejar partir a Erick, pero al final pudo más la sensatez que el sentimiento. Sin embargo, cuando creí que ambos tendríamos que pasar página a nuestra vidas, él volvió a la carga. Rogó como no había visto rogar a nadie. Me repitió muchas veces y en manera distintas que me amaba, que estaba arrepentido, que me necesitaba en su vida para mantener el orden y el sentido, que su error no lo volvería a cometer. Y yo seguí con mi desconfianza, con mi recelo, pero con inmensas ganas de aceptarlo de vuelta. Al final, me sonó tan sincero que tuve que concederle el perdón, el problema es que a veces algo muy simple puedo volverlo caótico, especialmente cuando se trata de sentimientos. Así, en una sola frase traté de dejarle en claro que le daba una segunda oportunidad de amarnos siempre y cuando se comportara de forma adecuada. Las palabras se enrevesaron, me di cuenta cuando se estaba enviando, pero no puede evitar que el mensaje se fuera con su contenido terriblemente confuso. Esperé la respuesta durante la noche, hasta dejé el móvil encendido, pero nunca llegó.

Ja, mira este salió muy digno Él, pensé al despertar y percatarme que aún no había respuesta. ¿Qué habrá entendido pues? Un sentimiento de culpa emergió lentamente en mi conciencia,  traté de sacudírmelo de la cabeza, pero no pude. Le envié el acostumbrado SMS de los buenos días y me fui a trabajar. No respuesta. En el transcurso de las horas, mi teléfono vibró unas tres veces pero misteriosamente no había nada,  reduciendo mi ilusión a nada. ¿El destino se estaba burlando de mi? Entré a su perfil de FB pero tampoco había señales de vida. Comenzaba a preocuparme, pues Erick es más depresivo que yo y encima de mí actitud estaban las broncas con su familia. ¿Había cometido una loca estupidez? Por la tarde salí a caminar, hice una descomunal recarga y le hablé por teléfono tres, cuatro veces y la misma respuesta: el número que usted marcó no existe o se encuentra  fuera del área de servicio. Muchas cosas pasaron por mi mente: su suicidio, su sufrimiento, el hecho de haber perdido quizá el amor de mi vida por causa de mis prejuicios. ¿Había arruinado una vida en vez de intentar salvarla? Volví a casa con la determinación de rastrear a Erick con todos sus amigos, pero por azares del destino, los números grabados en mi móvil habían desaparecido. Sí, se esfumaron. No me quedó duda que Los Destinos estaban siendo muy crueles. Intenté accesar por FB pero sus contactos más cercanos no me permitían ni postear ni enviarles mensajes. Y entonces le llamé en su propio muro.

Aquella situación triste y desesperante, se complicaba cuando recordaba la escena final de Thor, que desde siempre me ha puesto la piel chinita: cuando El Bifrost, un puente que conectaba Asgard con la Tierra es destruído, el héroe queda separado de su gran amor Jane Foster, sin posibilidades inmediatas de poderse reunir. Un Thor entristecido pregunta a otro Dios con la capacidad de ver otros mundos que ha sido de ella y este responde te está buscando. Acto seguido, Jane aparecía como loca tratando de crear un portal y Thor sonríe al saber que no ha sido olvidado.

Llegué a crear una imagen con el concepto de estar buscando a Erick. Y no me dí por vencido. Le llamé una última vez y ¡zaz! él me respondió, resultando todo una desafortunada combinación de circunstancias: él no tenía saldo y los mensajes por cobrar yo no los recibiía por haber borrado unos de mi móvil, lo cual le indicaba al sistema que yo lo estaba rechazando. Y hasta entonces él no me había contestado porque se hallaba viajando entre Villahermosa y su pueblo. ¡El alma me volvió al cuerpo cuando supe que él estaba allí para mí! Aunque mis pensamientos no se encontraban tan errados: su madre le había corrido de la casa y abrumado por tantos problemas hasta había considerado quitarse la vida. Necesitaba amor, no reproches, me dijo. No quise insistir que emborracharse no ayuda a mejorar las cosas con su familia. En vez de ello, nos reconciliamos en ese preciso instante y decidimos seguir la vida como hasta entonces. Aunque la permanencia de esta felicidad depende de Él y su buena voluntad de ser el hombre de mi vida.

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