El privilegio de felar, fajar y apostatar

Me declaro libre del estigma de la religión y nada mejor para celebrarlo que salir de cacería. El asunto del cruising resultó ser algo demasiado tardado para alguien impaciente como yo, así que para mí, el cinema porno en vez de ser un lugar de ligue se ha convertido en un motel hiper mega barato en el que puedes disfrutar de las mieles del sexo a bajo costo. Cabe mencionar que he roto la promesa hecha en 2shy, así que he vuelto a las andadas creándome un nuevo perfil apócrifo donde exhibo mis miserias, mi lado oscuro, mi el bear dentro de mí. Sin mentiras, tal como soy. Y una vez más compruebo que nada atrae más el interés que una polla erecta como foto de perfil.

Uno de los que picaron el anzuelo se llama E. y desde el principio no hizo otra cosa que alabarme el miembro como si recién hubiera encontrado su dios desconocido. Aguijoneado por la curiosidad, acepté que nos viéramos  pero por precaución rechacé la propuesta de ir a su casa (le huyo a eso de los mataputos) así que lo cité en el cinema. El salía apenas del trabajo, así que sospechando que su cuerpo estaría algo descompuesto por los calores del día le dejé en claro que cuando mucho le dejaría que me la chupara, que la penetración para después cuando estuviéramos en condiciones más higiénicas. Aceptó gustoso y hoy nos encontramos. El tío no es guapo (queda claro que me gustan los hombres feos jajaja) pero es infinitamente más agradable de lo que luce en su fotografía. Una vez dentro de la sala (en cuya puerta un cínico letrero advierte no realizar actividades obscenas), nos refugiamos en el rincón más oscuro que encontramos y empezamos a cerrar el trato.

Lo que ocurrió me sorprendió: esperaba a un tío desesperado que inmediatamente se abalanzaría sobre mi bragueta, pero no.Se dio tiempo para presentarse, bromear y charlas un poco, todo esto mientras un par de rubios atléticos se daban con todo en la gran pantalla muda. Le acaricié la polla por encima de su ajustado pantalón intentando vencer mis propios nervios que impedían una erección medianamente decente, pero el tipo inspiraba un aura de confianza, así que el me correspondió y sus sobadas despertaron al monstruo dormido. Cuando finalmente me encontré a punto le pregunté si quería mamar y sin pensarlo dos veces asintió con la cabeza. Me bajé el pantalón y el bóxer, me acomodé en la incómoda silla y me dispuse a disfrutar de su boca. ¡Oh Dios mío! E. me hace palidecer como mama vergas por que el suyo es un talento innato. La mamó, la lamió, la chupó de elolito, se la metió hasta el fondo sin arcadas, la succionó, más al fondo, lenguetazos en la cabeza, pero lo mejor de todo fue el extraño rezo que le dirigía a la troza dejando en claro que le encantaba tal cual. El tío se dejaba guiar por mis manos perniciosas que querían conducirlo a una eyaculación épica, pero él tenía una agenda oculta. Interrumpió su deliciosa felación para darme una cucharada de mi propio precum. Pero no fue sólo un beso, fue un faje completo pedido con anticipación.

El tío es un guarro de lo más excitante. Se fue sobre mi cuello a mordiscos, lamidas, chupadas y aunque traté de resistirme empecé a gemir como perra en celo porque el cuello siempre ha sido mi punto débil. Su lengua buscaba con avidez la mía y su boca succionaba como si me la quisiera arrancar. Me mordió el ombligo y la oreja, pero lo mejor fue su trabajo con las tetillas. Me estremezco (y endurezco) al recordar el paso de su boca sobre mi cuerpo. Intenté, obviamente devolverle el favor con la mayor delicadeza posible, pero al tío le gustan las emociones fuertes y pedía mordiscos y succiones profundas en sus tetillas, mordiscos en las orejas y raspaditas en el cuello. E. gemía y se convulsionaba al punto que terminé por prenderme yo también y empecé a aruñarle la espalda recordando el estribillo de una famosa canción… Los labios terminarón ardiéndome después que el acabó conmigo.

Acabamos sudorosos, agitados, irritados, pero complacidos. La cereza del pastel fue cuando me permitió venirme en su boca que rellené con abundantes chorros de leche tibia, que luegó el depositó en mi boca dandome a probar raciones generosas de mi propio esperma. ¡Damn! ¿cómo es que nunca había probado el snowballing? Es cachondo y perverso. Terriblemente genial. E. se derritió en mi mano y fue tal su excitación que el esperma salió volando con fuerza y velocidad terminando por estrellarse en mi pantalón, donde quedó una marca delatora.

Salimos del cine casi hechos un héroes pues ninguno de los presentes permaneció ajeno a nuestra desverguenza. A E. lo llevé casi hasta su casa y quedamos de repetir porque él quedó fascinado conmigo y yo con él. Su ferocidad y salvajismo (delicado al mismo tiempo) son algo nuevo, menos rutinario y sumamente satisfactorio.

Hoy he pasado página a una etapa de mi vida, adiós a la falsa pretensión de querer cambiar mi orientación sexual. Soy gay, soy bear, soy perverso, soy cachondo. Desde hoy camino hacia nuevos horizontes. No sé que haya más allá (aunque lo sospecho) pero las experiencias previas del último año me han dejado claro que siempre hay que esperar y aceptar los desafíos. Me hundo en un mundo distinto y peligroso es cierto, pero para una persona como yo, no es más que la siguiente gran aventura. ¿Qué quién soy yo? Hoy soy un ser felizmente libre, soy simplemente un Insano…

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