Sexduciendo a un extraño

La tía Evangelina ha salido de la ciudad, así que valiéndome de mis caminatas (y la ingenuidad de mi padre), me he ido de cruising al Cinema Gemelos.

Pues bien, las cosas son más inciertas cuando no llevas un chacal a lado. Otra vez el umbral estaba flanqueado por sendos bears cuya mirada despectiva me hizo andar el empinado pasillo casi a trompicones. La sala se hallaba bastante más vacía que la ocasión anterior y de nueva cuenta me senté cerca de la pantalla, en un punto entre oscuro y claro. Acto seguido me saqué la verga y empecé a pajearmela lentamente, más como un anzuelo que como un medio de placer, ya que buscaba una buena mamada. Y así comenzaron a correr los segundos. No faltaron las aves de presa que caminotean como por una pasarela buscando la verga más jugosa, pero sin atreverse a entrar en acción por miedo al rechazo. Estaba tan ocupado intentando llamar la atención de alguno que no me di cuenta de a que horas el porno pasó de hetero a gay, es decir, llevaba más de media hora sin nada de nada. Iba a resignarme a ser un pinche forever alone cuando de pronto apareció un tipejo barbudo, bien bajito el cabrón que se sentó a unas cuantas sillas de mi sobándose el bulto y mirando de reojo como meneaba mi pene. Hicimos contacto visual y pronto se escurrió casi al lado mío. Le hice señas para que se acercara, pero quien terminó acercandose fui yo. Le susurré si quería mamar y me dijo que no. Le dije si quería una mamada y me dijo que tampoco. Timidamente tomó mi polla y comenzó a hacerle una paja mientras llevaba mi mano hacia la suya, que debajo de la apretada mezclilla se adivinaba gruesa y cabezona. Le pedí que se bajara el cierre y me invitó a los baños pues le daba pena hacerlo en público. Opté pues por oír su sugerencia y fuimos a los baños. Como en mis tiempos de universidad, elegí el cubículo para discapacitados, pues generalmente es más amplio y más limpio. No me equivoqué y fui el primero en entrar pues él no lo haría hasta que el lugar se quedara solo.

– Eres muy tímido – le dije en cuanto estuvo adentro. – ¿Tú crees?- me preguntó con sorna.

Acto seguido se bajó los pantalones hasta la rodilla, sin descubrir sus nalgas y menos permitirme acariciarlas. De hecho, se replegó contra la puerta mecánica, mientras dejaba al descibierto su miembro viril, que resultó ser tal cual: un tronco moreno no  muy largo pero si muy grueso, con una enorme cabeza en forma de hongo que sobresalía sobre una túpida selva de vellos negros. Estaba limpio en muchas formas posibles y  en cuanto sus testículos quedaron colgando completamente,  me abalancé sobre ella. Soltaba mucho precum, lo cual sazonaba las embestidas profundas. El tipo realmente disfrutaba y pronto empezó a encajarme sus dedos en mis hombros, lastimándome un poco, aunque el dolor terminó por parecerme morboso. Luego de unos minutos de mamar y contestar las clásicas preguntas, el tío se apartó de mí y me indicó con una seña que me diera vuelta. ¡¿Qué?! Aquello no es lo que había planeado. En fin, a quien le dan pan que llore. Obediente, me di la vuelta, cerré los ojos y apreté los dientes. Sólo dos veces he tenido sexo sin dolor: la primera con un tío que la tenía pequeña, la segunda con un tío vergón que sabiendo lo que se cargaba me dio un húmedo beso negro que dejo mi hoyo más que listo.

En fin que el tío me alzó lo más que pudo y luego me dejó caer pesadamente sobre su mástil. ¡Ouch! No entiendo porque todos lo hacen así… En fin que me aprisionó entre sus brazos y empezó a moverse para empalarma a fondo. Me dolió, pero no me dolió tanto, a pesar de que fue brusco. Finalmente logró entrar, me empinó y comenzó a bombearme con movimientos rápidos y salvajes que se oían por todo el recinto. Adolorido como una niñata rubia, le rogué que no fuera tan salvaje (sí, así de patético) y por toda respuesta siguió dándome instrucciones de como empinarme para que pudiera cogerme mejor. Y apenas estaba acostumbrándome al dolor cuando el se retiro y se vino. Quedamos de vernos el próximo sábado, aunque no creo que pueda darme una escapada…

Con el culo adolorido y húmedo regresé a la sala de proyección en busca de mi mamada, pero la acción comenzaba a decaer y hube de venirme al estilo forever alone. Bueno, para ser mi primera vez no obtuve lo que buscaba sino algo mucho mejor. Después de todo, siempre he disfrutado más mi lado pasivo.

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