La historia del Mesías

El Mesías nació en una familia disfuncional con un padre alcohólico y una madre débil de carácter que disfrutaba bastante siendo pera de boxeo. La reina Ángeles, tía política del niño, decepcionada de la vida por que en vez de matriz tenía un árido desierto, urdió un plan para quedarse con el niño: convenció a la madre que una vida así no era vida, que si realmente amaba al niño debía proveerle un futuro y que ese futuro no estaba a su lado. Presa de los remordimientos y movida por la desesperación, la madre entregó al niño. Y desde entonces Ángeles tuvo un hijo y el hijo tuvo una familia normal en apariencias.

Quizá el destino quiso que Ángeles no tuviera hijos porque era mala desde siempre. Ella tampoco tuvo una niñez normal pues quedó en la orfandad muy pequeña. Creció sin saber lo que era el amor y su carácter se agrió ante la adversidad de la vida. Por eso fue que aunque tuvo un hijo en brazos y albergó algo muy parecido al instinto maternal, fue capaz de amar al niño como solo una madre podría hacerlo. El Mesías creció entre flores cargadas de espinas por así decirlo, criado con mano de hierro para ser exitoso, incluso si debía aplastar a los demás en el camino.  Su madre intentó recuperarlo años más tarde, pero a base de chantajes Ángeles logró retenerlo a su lado.

En la crianza de El Mesías también  cooperaron las otras dos reinas: fue moldeado a imagen y semejanza de las tres, lleno de ambición, egoísmo y despotismo. Sería él el sucesor, la mano derecha, el vasallo confiable. Y ante la iglesia fue exhibido como un líder nato a quien debían obedecer ciegamente así como a ellas.

Durante años se pulieron sus talentos y los que no tenían se lo inventaron y cuando estuvo listo le dieron el control de los jóvenes a quienes tiranizó tanto como quiso.

El Mesías tiene virtudes, no hay que negarlo. Pero su alma fue quebrada por sus traumas infantiles y corrompida por la influencia maligna de las Reinas Negras. Anhela el poder absoluto, pero lo que más añora está el dinero, tras todo lo que hace está la secreta intención de obtener una buena tajada.

Durante mucho tiempo ha pugnado por la presidencia del Club Distrital, pero el resto del distrito, percibiendo en parte su lado oscuro se ha resistido a otorgarle tanto poder por completo. Alguna vez lo obtuvo pero debió dejarlo gracias a fuerzas externas (la universidad) que lo obligaron a abdicar. Y cuando estuvo listo para recuperar el lugar que cree se merece, la persona menos esperada se lo arrebató: Yo.

Y entonces su ira se encendió y me odió más de lo que ya me odiaba puesto que nunca dejé que se apoderara de mi conciencia. Y él se unió también a la conspiración, es de hecho uno de sus brazos armados en mi contra, otra fuerza maligna que aguarda en la oscuridad el momento justo para atacarme.

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