Proyecto A.L.D.O. (Acoso Ligeramente Deshonesto y Oprobioso)

Lo había visto en la universidad e incluso compartimos un par de clases juntos, pero nunca le había hablado  pues luego me resulta terriblemente incomodo saludar a alguien que apenas conozco. El chico me gustaba sí, realmente me gustaba: alto, delgado pero no de esos delgados quebrándose de flaco sino de los delgados que sin tener un cuerpo marcado y mucho menos musculados están parejitos y macizos. Su tez es morena y aunque tengo predilección por los gueritos este me alborotaba la hormona pese a que su rostro no era ni atractivo ni feo, más bien bastante común. Creo que al final de cuentas lo que me ponía era su bulto pues el muy ladino usaba unos jeans ajustados que apretujaban su pene y sus bolas definiendo su hombría de una forma provocativa y apetitosa. No hacía falta ser muy observador para darse cuenta que el chico era gay, pero a pesar de no ser una loca, una que otra pluma asomaba en sus modales y la entonación de sus voz (aún cuando pregonaba que Shakira era su novia). Pues bien, el chico me gustaba.

Pasó el tiempo y no pasó de ser un amor platónico (ay sí) y conforme avanzamos en la licenciatura nuestros encuentros fueron haciéndose menos frecuentes, hasta el día que inicié mis prácticas profesionales, pues me tocó hacerlas en la misma dependencia y oficina donde estaba él. OMG! Pues bien, en resumen él terminó volviéndose mi mentor mientras aprendía el funcionamiento de mis deberes (aunque luego se invirtió la historia) así que solíamos pasar la jornada en constante comunicación. Resultando que yo suelto menos pluma que cualquiera el tipo siempre sospechó quien era realmente yo (maldito gaydar) y aunque ni uno ni otro se asumió homosexual nos hacíamos insinuaciones constantemente, siendo las de él más descaradas que las mías pues constantemente, mientras me explicaba o consultaba algo, se paraba a mi lado de tal forma que pudiera verla hasta de reojo como se pellizcaba el bulto. Obvio que yo disimulaba y suspiraba en silencio, porque era consciente que un gordo como yo jamás podría intentar algo con alguien que destilaba sensualidad como él.

En fin, el tiempo pasó y tomamos caminos separados. Ocasionalmente nos saludamos por las redes sociales o cuando nos encontramos en la calle, pero nada que no pase de cosas superficiales.  Debo admitir que en algún momento llegué a dudar de su sexualidad y que se trataba de un ordinario caso de modales fines, pero como el tío me seguía poniendo y seguramente que conmigo no iba a pasar nunca de extrañas sugerencias, he decidido recurrir a un truco ruin. Me creé un Alter Ego y su respectiva cuenta de facebook. Al principio coloqué un anzuelo bastante suculento: antes que un rostro, en mi foto de perfil coloqué un “bulge” unas piernotas enfundadas en mezclilla en la que se adivinaba la silueta de una larga tranca.  Fue suficiente para llamar la atención y que me agregara. Lo demás se ha dado por sí solo. En tan sólo dos días nos hemos vuelto muy buenos amigos. He debido cambiar mi foto, poniendo el de un chavo boliviano así todo chacalón, con barba de candado, muy atractivo. Aldo está más que infatuado. No tardé en empezar a tirarle la onda y pronto nos pasamos al Messenger, donde hemos sostenido intensas platicas sexosas donde he descubierto más cosas que las que me hubiera dicho siendo su amigo en la vida real:

  • Es pasivo. (¡Verga!, no obstante por él hago el esfuerzo de comerme ese culito, normalmente prefiero evitar la fatiga)
  • Tiene algo de nalgas. (Juju lo sé muy bien)
  • Ya no es virgen. (Eso si no me lo esperaba)
  • Es romántico a la hora del sexo.
  • Le fascina que lo llenen de besos mientras le parten el culo.
  • Le fascina chupar verga.
  • No le gusta que le chupen la verga, se siente incomodo (wtf! y yo que se la quería arrancar a chupetones hasta tragarme todos sus mecos)
  • Le gustan las vergas grandes. (¿A quién no?)
  • No mira pornografía. (Mmmmmm)
  • No se masturba. (Debe andar siempre cargadito)
  • No anda de caliente cazando vergas todo el tiempo. (Si es cierto, es un chico sano)
  • No tendría sexo en público.
  • Sus padres y hermanos desconocen su sexualidad (o al menos no aceptan que la sospechan).
  • Algunos primos y algunos amigos si lo saben.
  • Se depila hasta el ojete.
  • Le gustan macizos así como él, y se atrevería con alguien llenito siempre y cuando estén altos. (¿Punto a mi favor?)
  • Me ordeñaría si se lo propusiera.

En fin, el tío es una máquina sexual reservada para aquel que sepa conquistarlo. Creo que en mi caso el trabajo está hecho, pues me llama baby, así como si fueramos novios o algo, y sale de él la iniciativa de charlar. Al principio me mantuve a distancia, no fuera a pensar que soy un acosador jejeje pero al ver su entusiasmo decidí hacerme el difícil para aumentar el morbo de la situación.

De mí parte reconozco que esto es patético…  e ilegal, pero en vista del éxito obtenido llevaré el asunto hasta sus últimas consecuencias. Y quien sabe, quizá cual tonta película romántica terminé encontrándome con el amor de mi vida… pff que estupideces las que digo. En fin.

Anuncios

¿Necesitas vomitar algo? Puedes hacerlo a continuación:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s