Alguna vez tendremos alas… al final

Este viernes 21 de octubre, se terminó, al fin, la longeva telenovela Alguna vez tendremos alas, protagonizada por Humberto Zurita y Kate del Castillo. Digo longeva no porque sea tan desesperantemente interminable como las telenovelas de Telemundo, sino que, dado el peculiar estilo de la obra, sorprende que la hayan extendido a 130 capítulos, cuando en realidad un trabajo de este tipo ronda los 80 o 90 capítulos.

Como reseñé anteriormente, esta telenovela es una reinterpretación de la historia de Cenicienta, donde una valiente pero traumada adolescente se ve condenada por una vida de miserias y desgracias a causa de su lujurioso padrastro, hasta que por aras del destino termina llegándo a la casa de un millonario músico, cuarentón, viudo, mujeriego y violento del que se enamorará perdidamente en silencio, hasta que él reconoce la bendición que la chica resulta para su vida. Todo lo anterior, contado en un melodrama salpicado de comedia, suspenso y sobre todo, buena música. Uno realmente disfruta del programa, pues la historia es contada con agilidad, con inteligencia, con empatía. Desgraciadamente, se nota que en ocasiones los adaptadores se estancaron, volviendo la trama un poco cansada y repetitiva en ocasiones.

Particularmente en los últimos capítulos, los clichés de siempre aparecieron salvajemente y entorpecieron aún más una historia tan bonita. Así, tuvimos la chica despechada que se va a volver monja, los muertos que nada más andaban de parranda, los embarazos falsos y salvajes de las villanas, la inocente infiel que es repudiada por el protagonista, el protagonista despechado que se va a casar contra su voluntad… No obstante ser pan con lo mismo, incluso entonces uno se divierte, como siempre, ante tanta incoherencia.

El final estuvo así: Magdalena orquesta junto a Mario Suárez/Rodolfo Sánchez, un plan donde Ana va a encontrarse con este último, de tal forma que parezca que son amantes. Guillermo asiste y los descubre, dándose el consabido malentendido. Aunado a esto, la mitomana de Magdalena empieza a falsificar la letra de casi todo el elenco con el propósito de que dejen sólo a Guillermo. Ana, ante el rechazo de Guillermo, renuncia a su amor y opta por volverse monja. Decepcionado del amor de su vida, Guillermo acepta casarse con la hija de puta. Tras un intento de suicidio fallido, Mario Suárez acaba por fin en la cárcel, donde Rosaura le restriega todo su desprecio, así como el hecho de que va a ser padre. Torturado por esta idea, “El Gato” es abandonado a su suerte en la ignominia de la prisión, de dónde no saldrá jamás. Luego, Rosaura desaparece de la vida de todos.

La iniciación de Ana y la boda de Magdalena coinciden en la misma fecha, y se da a entender que ocurren, de hecho, al mismo tiempo. No obstante, minutos antes de entrar a la iglesia, la amiga de Magdalena, torturada por los remordimientos y las instigaciones de su madre, revela a Guillermo todas las maquinaciones de su amiga, quien en lugar de celebrar su victoria, vive presa de un presentimiento funesto. Ana, mientras tanto, es sometida a los rituales previos a su consagración.

Guillermo decide continuar con la boda para darle una lección a Magdalena. Ella da el sí, pero cuando toca el turno al novio, se hace un largo y desesperante silencio que culmina con una resonante negativa, que aturde a la villana. Guillermo abandona la iglesia dejándo a Magdalena humillada y finalmente, derrotada. Luego, irrumpe en La Colmena, dónde se roba a Ana.

Seis meses después, Rosaura se ha reencontrado con Ricardo y forman una familia feliz. Ella retoma su carrera musical. Ana y Guillermo se han casado, y han formado también, una numerosa familia. FIN.

Sí, el final felices por siempre de siempre. Pero dejénme decirles que tuvo cosas a su favor. Por ejemplo, la última escena en la que aparecen los protagonistas, no sellan su amor con un beso apasionado, sino con un apretón de nalgas que encuadra una toma bastante graciosa. Y de hecho, ésta no es la última escena de la telenovela. El final en sí, tiene como protagonistas a Sebastián, Alejandra y las hermanas de Ana que mientras miran unas fotografías hacen un recuento de lo sucedido desde la fallida boda de Magdalena, regodeándose del final feliz en medio de sonoras carcajadas, que lentamente se van apagando para dar paso, por última vez, al tema principal: Alguna vez tendremos alas…

Anuncios

2 pensamientos en “Alguna vez tendremos alas… al final

¿Necesitas vomitar algo? Puedes hacerlo a continuación:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s