Las jaulas de oro, o el mito de la educación adventista

Existe en la Iglesia Adventista un departamento denominado Educación Cristiana, que en teoría busca promover la superación académica de aquellos feligreses que no han concluido sus estudios básicos proveyéndoles de los medios y recursos para lograrlos. A lo largo de cinco años, he visto que desafortunadamente, la mayor parte de los esfuerzos de dicho departamento se enfocan en darle publicidad a “las escuelas de iglesia”, institutos privados que abarcan desde jardín de niños hasta universidad, los cuales tienen por objeto otorgar una educación integral que fortalezca intelectual y espiritualmente a los educandos bajo estándares muy altos de calidad. En pocas palabras, si los felígreses envían a sus hijos a estos lugares, regresarán convertidos en unos inefables santos con un pie en el cielo y otro en la tierra. Nada más falso. Hace poco más de un año tuve la oportunidad de visitar la Universidad de Linda Vista y ahí comprobé lo que puede hacer una excelente campaña de marketing dirigida un grupo de personas estúpidas sin capacidad de razonamiento.

Para empezar, No cualquiera puede asistir a  los institutos que  sólo pueden ser pagados por la gente rica de la iglesia y los pastores. Tambien van a parar allí los recomendados de las altas esferas, que me temo, hacen un inadecuado uso de las becas dirigidas a los pobres que desean estudiar teología. Las becas por su parte, provienen de los diezmos y ofrendas dados con amor por los feligreses… Algunos padres deciden hacer el esfuerzo y sacrificio de mandar a su progenie, cegados por una falacia descarada. Además  allí son enviados los juniors problema, cuya integración a la sociedad ha fracasado en otros lados.

La ULV se encuentra enclavada en medio de unas pintorescas montañas arboladas, donde se está en contacto con la naturaleza, lo que fomenta una mayor espiritualidad en los estudiantes. Lo anterior implica perderse  en las montañas chiapanecas, totalmente aislado de la civilización. Sólo tienes derecho a unas cuantas salidas en el ciclo escolar, no recuerdo exactamente cuantas, para visitar el pueblucho o a tus familiares. En pocas palabras, eres prisionero tras los muros de la universidad.

A los estudiantes se les impone el estilo de vida saludable burocratizado por Elena G. de White. Entonces, sólo tienes opciones a tragar gluten y soya. Bajas de peso porque bajas, y puede que sea más saludable, pero coaccionan tu libertad de elección al no ofrecerte lo que de verdad te gusta. En esta misma línea está la forma de vestir: todos ensacados, encorbatados y emperifollados para jugar a la iglesita. Se inculca el prejuicio contra la mezclilla y las playeras, como si Jesús hubiera vestido de etiqueta…

Siendo un  internado, todo es prohibición, similar a una cárcel: las luces se apagan a una hora determinada, después de lo cual no debes andar deambúlando por los pasillos. No está permitido ningún contacto con el corrupto mundo que bulle tras los muros del lugar. No debes escuchar música mundana, ni ver series ni películas mundanas, ni pornografía. Así, todo el día es escuchar a los máximos exponentes de la música cristiana como por ejemplo, Junior Kelly Marchena. Tu alma pues se purifica de toda influencia mundanal para mejorar tu contacto con Dios. Lo que yo me encontré fue muy distinto: Nada más apagar la luz y esperar que pasara la revisión, los estudiantes de TEOLOGÍA encendían las laptops para mirar anime y hentai hasta deshoras de la noche. Tambien solían escuchar el pop o el reggaeton de moda. Las malas palabras se susurran en los dormitorios a la par del clamor final…

En su ambición, la oferta educativa está abierta para los que no son de la Iglesia. Siento que la pretensión es testificar a los “gentiles”, pero lo único que se logra es que éstos corrompan a los “santitos” que nada piden para dejarse arrastrar al pecado.

No sé si los directivos están conscientes de todo lo que ocurre a sus espaldas, pero lo cierto es que en ULV hay de todo menos lo que ofrecen. Los que regresan de ULV son los fariseos del mañana: mezquinos, hipocritas, dictadores y soberbios, el adventista ideal que se impone a las masas revestido con un manto de perfección. Afirmo lo anterior en base  a mi propia observación durante las vacaciones: los estudiantes universitarios consideran que no vale la pena escuchar la predicación o la clase de biblia de parte de un hermano cualquiera (ellos las reciben de pastores). Tampoco oran, pasan la mayor parte del culto fuera del templo y utilizan términos peyorativos contra las personas que la iglesia condena, tales como los homosexuales.

Yo siempre he opinado que la consagración y la santificación no te la dan cuatro muros. Es cuestión personal. Como dirían por ahí, el que es perico, donde quiera es verde. Tomo por ejemplo el caso de una amiga mía, estudiamos en una escuela de gobierno, saturados de pecado para que me entiendan. Ella no perdió un ápice de su espiritualidad en los cuatro años que pasó en la universidad. En cambio, yo vi un crecimiento de ella como persona. No se dejó arrastrar jamás por la corriente. Se mantuvo firme en sus convicciones y no necesitó irse a un colegio…Y es que el que se quiere santificar, se santifica donde esté. Y el que no, se corrompe donde sea. Para muestra un botón.

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Un pensamiento en “Las jaulas de oro, o el mito de la educación adventista

  1. Mira me parece que el que opino acerca de esto es un satanico o un sembrador de siñaña, un cristiano no juzga a otro hermano como decis, cristiano ya sea, catolico, adventista, evangelico, lo que sea. Me parece que el espiritu es sagrado y el que conoce la biblia y llama a otra persona fariseo es tratarlo de lo peor.
    Me da verguenza ver que entre cristianos se llaman fariseos, si un hermano no pone por obra la palabra, es su problema de el con Dios, vos no sos nadie para llamar fariseo a otro hermano, y me parece ridiculo tirar versiculos para pelearse entre hermanos. Nadie es santo ni libre de pecado. El que se la cree, juzga a otro hermano o congregacion, y trata de “mundanos” a las personas, eso no enseño jesus. que te hace pensar que juzgar a otro te enaltece ante alguien o dios, me parece que en vez de darle palo a la gente tenes que preocuparte de repartir respeto o una gota de amor al creyente sea cual sea, y en vez de llamar mundano al que no cree o tratarlo de contaminado espiritual arrimate a el y predicale y si esa persona no cree en la biblia usa tu inteligencia y aconsejalo para que le vaya bien en la vida vasandose en el amor y la amistad, sustitui la letra Dios por amor y amistad y por lo menos sino cree sus frutos terrenales van a ser sembrar amistad y amor que al fin y al cabo es lo que dios quiere entre los hombres, dejen de juzgarse entre ustedes, es ridiculo y completamente erroneo.

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