La pérdida de mi inocencia

Cuando mi madre descubrió que yo era homosexual, creyó que mi condición se debía al hecho de pasar la mayor parte de mi tiempo consumiendo pornografía, y bajo el lema de que la mente ociosa es taller del diablo, me buscó plaza en una centrica escuela de computación con la esperanza de que pronto dejaran de gustarme los hombres. Pues bien, asistí a esa escuela durante dos años, tiempo en el cual se me presentó la oprtunidad de experimentar nuevos horizontes que hasta entonces sólo había imaginado.

Cada sábado en la tarde, al terminar las clases, me desplazaba tres cuadras hacia la tiendita erótica llamada Tabú, dónde rentaba una cabina para ver pornografía. Por lo general, casi nunca coincidía con nadie en la sección homoerótica, pero en una ocasión ya había alguien parado junto a los escaparates de DVD’s. Decidí ignorarlo, pues en realidad no me pasaba por la cabeza ligar ni nada por el estilo, así que me puse aver las carátulas sin dejar de notar que el tipo me echaba unas miradas extrañas. No era feo. Era de estatura media, moreno y con un rostro agradable en el que destacaba un bigote generoso. Incomodado por la situación abandoné el lugar y me dispuse a caminar hacia la parada del autobús y tal como lo esperaba, el tipo iba detrás de mí. Caminé lo más rápido que pude mientras mi mente (y mis hormonas) empezaban a sacudir mi cuerpo con una extraña emoción mezclada con sensación de peligro. Poco a poco, el instinto se apoderó de mí y bajé la velocidad de mi carrera, permitiéndole al cazador finalmente alcanzarme. No recuerdo exactamente como rompió el hielo pero terminé por aceptar que vieramos una peli juntos. Regresamos a la sex shop y rentamos una cabina doble.

La película elegida fue la version hot de Sueño de una noche de verano, que yo había visto con anterioridad. Así, metidos en la oscuridad de la cabina, atosigados por el penetrante aroma del aromatizante de ambiente, empezamos a disfrutar de las escenas candentes. Entonces, al poco rato, el sobanzose la entre pierna me preguntó si se la quería ver. Por supuesto dije que sí y para mi sorpresa aquel tipo era un caballo. Así que en esa tarde di mi primera sesión se sexo oral. Debo decir que fue sumamente arriesgado, porque a pesar de que el tipo me declaró que era bastante activo le permití venirse en mi boca. Luego, con la excusa de asearse, desapareció, dejándome allí con un buen sabor de boca (no pude evitar esta broma).

Desde aquella vez, frecuenté ese sitio bastantes más veces de las que me acuerdo, buscando repetir la experiencia. Fue en una de esas lugubres cabinas donde perdí mi virginidad sin dolor, pues el tipo la tenía pequeña. Allí hice mi maestría en felaciones y me volví experto en hacer gozar a los hombres sin necesidad de penetración. También adopté mi identidad como receptivo. Cuando ingresé  a la universidad, las oprtunidades de visitar Tabú se fueron tornando escasas, así que hube de mudar mi base de operaciones a los baños de la universidad, dónde pululaban los anuncios de ese tipo. Debo admitir que al principio lo hice por curiosidad, para ver si funcionaba y pronto tuve respuestas e incluso clientes preferentes que me buscaban con insistencia. Allí fue donde descubrí que sin una adecuada estimulación, el sexo entre hombres puede doler como el demonio y también descubrí que en realidad yo era inter.

En fin, desde entonces me volví una especie de putillo que incluso llegó a pagar por los placeres de un hombre en particular que parte de ser bastante limpio, estaba perfectamente dotado y siempre más que dispuesto. Pues bien, esa es la historia de cómo me convertí en la máquina sexual que ahora soy. De cómo  un intento por remediar un problema terminó por deshinibirme completamente, destruyendo mi inocencia y revelando mi verdadera escencia.

Anuncios

¿Necesitas vomitar algo? Puedes hacerlo a continuación:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s