¿Qué tienen en común Jane Austen y Stephenie Meyer?

La primera vez que supe de la existencia de Orgullo y Prejuicio fue en la ya extinta Encarta, dónde citaban su famosisíma frase “Es una verdad universalmente aceptada…” pero pasó desapercibida con apenas un atisbo de curiosidad de mi parte, hasta que unos tres años después vi una adaptación filmíca de la obra en el canal de clasicos TCM. Debo decir que desde entonces me encantó. ¿Porqué? Porque Lizzy Bennet es, antes que una feminista, una persona con acentuado individualismo que se hace oir y notar aún a costa de escandalizar a quien la rodea, exponiendo con decisión y objetividad lo que piensa y en general, conduciéndose por la vida haciendo lo que su razón le dicta más allá de los pesados convencionalismo y protocolos sociales representados en el resto de los personajes. El sólo hecho de que esta novela sea una sátira de la realidad de su tiempo, la colocó desde un primer momento entre mis historias favoritas, y he disfrutado todas las versiones que me han sido posibles y aunque ningúna logra evocar del todo el espíritu de la obra, me quedo con la de 2005, por intensificar el dramatismo en escenas claves. Pero esto no es lo que me llevó a escribir la presente disertación.

Verán, soy un lector tozudo que no escatima en el precio de los libros al ser este mi pasatiempo favorito después del de ver pornografía. Leo y releo libros de todo tipo y tengo la principal peculiaridad de concluirlos todos, incluso aquellos que me han decepcionado otorgándome algo distinto a lo que me ofrecieron al principio. No obstante, en mi corta historia de lector (en 23 años no he leído todos los que debiera) hay dos libros que especialmente marcaron una excepción a la regla anteriormente descrita: Emma de Jane Austen y Crepúsculo de Stephanie Meyer. ¿La razón? Son historias de amor.

Muchos dirás Orgullo y Prejuicio es una historia de amor. Harry Potter tiene una historia de amor. El Señor de los Anillos incluye una trama romántica… Entonces ¿Qué cabrón ha de importar si los has leído todos sin chistar? Pues que ningúno es tan empalagoso como los dos muy arriba mencionados.

Estoy acostumbrado a las historias románticas porque como Mexicano crecí viendo las mamarrachadas del canal de los astros luminosos (TLVIZA). Puede ser que por esto ya esté asqueado de los idealismos del princípe azul y la princesa casta y virgen que al parecer toda su vida están extreñidos porque nunca van al baño. En ningúna historia de amor he visto que en medio del besuqueo alguno diga “espérate mi amor que me han entrado unas intensisímas ganas de cagar…”

Veamos una por una:

Crepúsculo

No he podido explicarme de dónde demonios genera tanto fanatismo esta cagada y romántica historia de vampiros que en realidad es un insulto para el género. Como la definí al principio del fenómeno: es una versión light, descremada, deslactosada e insípida de Inframundo. Y aun así mandó a leer a fresas y nacas por igual, aunque ninguna de ellas en su vida hubieran tocado un libro (¿punto a favor?) Y luego está la trama… No pasé del cuarto capítulo, pues en los tres que soporté trataba de una adolescente imbécil con serios problemas existenciales que la vuelven incapaz de adaptarse a ningún lugar y que en vez de ponerse a estudiar para hacer algo bueno en la vida se pone a critícar a sus compañeros, especialmente al Cullen que le resulta “insoportablemente hermoso” (qué lenguaje tan insoportablemente soso) y con el que acaba fanjando hacia el final de la historia, sin importarle un bledo que sea un vampiro. O sea, se pasa no sé cuantos centenares de páginas decidiendo si salir o no con el vampiro y al final éste le encaja hasta un chiquito, todo esto después de que ella le pusiera el cuerno con el hombre lobo. Obviemos la evidente zoofilia a la que Bella es adicta y pasemos al absurdo, como cuando los vampiros juegan futbol y hacen Home Run, o el milésimo segundo baile de graduación de Edward quien brilla como diamante cuando le da la luz del sol ¬¬ (Esto lo sé por la versión filmíca, bastante menos pesada que leer chorrocientas páginas con un argumento insulso). Finalmente, concluyo que el único culpable del desastre soy yo, por no aceptar desde el principio que este libro fue escrito para jovencitas bobas que sueñan con el hombre perfecto y que al final terminarán por abrirle las piernas al primer patán que les hable bonito, para después aparecer lloronas,patéticas y embarazadas en el programa de Laura Bozzo…

Emma

 Otra historia de adolescentes, pero esta vez sin vampiros y bastante crinolina. Habiéndo experimentado el placer de Orgullo y Prejuicio creí que Austen mantenía la calidad en todas sus obras, pero me equivoqué. Emma es en realidad una historia simplona sobre hallar el amor verdadero, con todos los enredos dignos de la telenovela de las nueve que se desenmarañan en el último momento para dar paso al becho, al abacho y al apapacho proseguido de un felices por siempre, sin conflictos, ni problemas y suficiente mercocha como para matar a diez mil diabéticos. Un punto a favor en esta obra sería que su protagonista tiene algo de villana pues es astuta e intrigosa,  pero desafortunadamente es redimida por el poder del amor, restandole bastante credibilidad al asunto. Una vez más, opté por ver la película, pero no la de Gwyneth Paltrow sino una versión libre producida en los noventa con el nombre de Clueless que si bien también es de romance adolescente, está salpicada por los vicios y pecados de los noventa, lo que la hace más digerible y divertida.

En resumen, estas dos mujeres (Austen y Meyer) crearon dos novelas que nada más no quise terminar de leer, por el hecho de que explotaron el romanticismo hasta sus últimas consecuencias. Yo, yo soy más de intriga, crimen, muerte y últimamente, zombies. Les di una oportunidad para atraparme y estas mujeres la desaprovecharon pues de ahora en adelante evitaré el minímo contacto con ellas…

Para los que no lo  han leído, les recomiendo Orgullo y Prejuicio y Zombies… Sí bien no es absolutamente divertida, le da un toque contemporáneo que da ganas de descubrir así te sepas la historia de memoria, como me pasó a mí…

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Un pensamiento en “¿Qué tienen en común Jane Austen y Stephenie Meyer?

  1. todos tenemos diferentes gustos y maneras de apreciar un libro, no porque a ti no te guste significa que sea malo, te pasas un poco criticando… creo que deberias contenerte con algunas palabras y tener un poco mas de respeto hacia los libros que no te gusten, es mi opinion =)

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